miércoles, 3 de diciembre de 2008



LA CULTURA ETICA EN LA EMPRESA


En la sociedad contemporánea la empresa ética es la empresa del futuro por razones de dignidad humana, de lógica empresarial en el proceso de globalización y de socialización del conocimiento.
En la vida social cobra mayor importancia ya que los nexos y relaciones sociales se hacen más complejos. La
persona es el único sujeto . La ética debe elaborarse desde y para la persona. La empresa en cuanto comunidad de personas que aportan conjuntamente su trabajo directivo, su trabajo operativo y su inversión. De tal forma la fuerza no está en lo que el hombre aporta, sino en las personas que portan. Existe una diferencia entre lo que se aporta y lo que se porta. La importancia ética está en lo que se porta.


La empresa como comunidad de personas .

La empresa es un sujeto
moral por ser la persona originaria y destinataria de moralidad, todas las personas integran la comunidad-empresa independiente del tipo de actividad que desempeñan, todas tienen la misma calidad de persona. ( hay que considerar la poliformidad de la persona.)

Niveles de personificación de las actividades realizadas en la empresa o en torno a la empresa:


1. La personificación del trabajo directivo, por la estrecha relación con el sujeto que lleva a cabo este trabajo.


2. La personificación del trabajo operativo, igualmente por la estrecha relación que este trabajo guarda con el operario, aunque no es una relación total, ya que
el trabajo operativo se encuentra estrechamente vinculado con el objeto sobre el que se opera.

3. La personificación del inversionista o capitalista, por cuanto la vinculación de las
inversiones con la persona que invierte no desaparece nunca, mal que pese a los capitalistas estrictamente puros, quienes desearían que el capital quedase exento de instancias morales, tendencia que ha recibido de Juan Pablo II el calificativo de capitalismo salvaje.

4. La personificación del acto de comprar en relación no ya con quien compra (que correspondería al primero o segundo grado), sino en relación con a quien compramos, es decir, la persona del proveedor, y la personificación del acto de vender en relación con quien vende (que correspondería al primero o segundo grado, sino en relación con aquel a quien se vende, esto es, la persona del
cliente.

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